viernes, 22 de octubre de 2010

CATEDRAL METROPOLITANA DE GUATEMALA




CATEDRAL METROPOLITANA 
DE GUATEMALA






















Ya el año 1776, aún sin la autorización del Arzobispo, hay un primer plano para la Catedral, hecho por don Antonio Carbonel, sacristán mayor de la iglesia. 




Entretanto en España, el General Sabatini, después de muchas consideraciones, recomendó ante el Monarca Carlos III, para que se encargara de las construcciones de la nueva ciudad, al entusiasta arquitecto Marco Ibáñez, de unos 35 años de edad, con estudios en la Ciudad Eterna y quien estaba construyendo las ampliaciones del Palacio del Pardo. 



Los planos de la Catedral fueron aprobados por Real Cédula del 6 de noviembre de 1779, llegando a Guatemala en febrero de 1780. 




El 13 de abril de 1802, se hizo cargo de las obras don Pedro García Aguirre, quien había venido ocupándose en construir el convento de los Dominicos y el hospital de San Juan de Dios.




El 23 de julio de 1860, con ocasión de haberse colocado en la Catedral el nuevo altar de mármol de Carrara, se realizó la solemne dedicación del templo máximo de la Arquidiócesis.





 El Altar Mayor primitivo de la Catedral era de madera dorada y mucho más grande que el de mármol.


Fue una parte de él trasladada para servir de Altar Mayor del templo de Santa Rosa, donde hoy existe. 




El diseño original del Altar fue hecho en Guatemala por don Miguel y doña Julia Rivera.




El Sagrario fue erigida como la primera parroquia de la recién fundada ciudad de Santiago en las primeras décadas del siglo XVI, cuando apenas se iniciaba la evangelización de nuestras tierras. Quedó adscrita a la Catedral de Santiago, teniendo como sede la Capilla del Santísimo Sacramento.
 En ese mismo siglo se erigió la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios y, posteriormente, la parroquia de San Sebastián. 
Estas parroquias, llamadas rectorales, fueron las primeras y, junto con la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, fueron las 4 parroquias de la ciudad de Santiago y, por tanto, fueron trasladadas al Valle de la Virgen después de los terremotos de 1773.
La parroquia siempre ha estado adscrita a la Catedral de Santiago, teniendo como sede la Capilla del Santísimo Sacramento. 
Dicha capilla fue construída en el Valle de Panchoy durante el obispado del Ilmo. Sr. Dn. Agustín de Ugarte y Saravia y estrenada con toda magnificencia el 15 de septiembre del año 1639.




Siendo la primera parroquia de la ciudad de Santiago, El Sagrario siempre tuvo un lugar importante por ser la parroquia central de la ciudad y, después del cambio de asentamiento de la ciudad, pasó a ocupar similar posición en la Nueva Guatemala de la Asunción. 

Las familias más tradicionales de la ciudad pertenecían a esta parroquia. 

En sus libros parroquiales se puede encontrar, por ejemplo, las partidas de bautismo de personajes muy ilustres de la historia patria. Las partidas de los libros de matrimonios ayudan, ciertamente, a conocer a los habitantes de la ciudad y el desarrollo de sus familias. 

Toda la historia de la nueva capital está entrelazada a la de esta parroquia.


En cuanto a sus responsables, se puede decir que los señores obispos y arzobispos de Guatemala delegaron al Cabildo Metropolitano de la Catedral muchas de las actividades para la construcción, embellecimiento, remozamiento y reparación del edificio de la Catedral; asimismo, para la adecuada administración y desarrollo de la liturgia y el canto en el templo a través del sacristán mayor del templo. 

La parroquia, en cambio, siempre tuvo un párroco nombrado; en muchas oportunidades, el párroco era miembro del Venerable Cabildo, aunque en otras ocasiones no.


Asimismo, la Capilla de Nuestra Señora del Socorro tenía un responsable eclesiástico. Ya en la Nueva Guatemala, en el siglo XX, las funciones del sacristán mayor nombrado por el Cabildo para la administración de la Catedral y las del párroco de El Sagrario fueron siendo integradas y encargadas en la misma persona.


Grandes figuras han ocupado el puesto del párroco de El Sagrario. A modo de ejemplo, menciono al ilustrísimo don Antonio Larrazabal, quien fue el primer párroco de la parroquia en la Nueva Guatemala. Así como él, grandes personajes se han hecho cargo de la actividad propiamente pastoral que se desarrolla en la Catedral, ya sea como párrocos, ya sea como vicarios parroquiales. 



Por esta parroquia pasaron, por ejemplo, algunos de nuestros arzobispos y obispos, por ejemplo Monseñor Mariano Rossell y Arellano (+), Mons. Juan Gerardi (+), Mons. Julio Cabrera Ovalle y nuestro actual Arzobispo, Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, quien fuera vicario parroquial en tiempos de Mons. Rossell, siendo párroco de El Sagrario el P. Cristóbal Ramírez.


Sin que estuviera completamente terminada y luego de la instalación del tabernáculo de plata del sagrario de la catedral, el edificio fue estrenado el 16 de marzo de 1815. 


Ha sufrido los embates de tres terremotos, 1830, 1917 y 1976. 


A unos años de su inauguración, el 22 de septiembre de 1821 se celebró la misa de acción de gracias y Te Deum por la jura de la Independencia de Centroamé-rica de España. 


El 25 de diciembre de 1917, a las 9:30 de la noche Guatemala enfrentaba una de las mayores catástrofes de la historia.




Fue sacudida por un terremoto que pasó destruyendo a su paso muchos edificios y viviendas, dejando muertes y desolación en la ciudad.






En el interior del templo la destrucción era enorme.


  A principios de 1919, el Arzobispo Julián Raimundo y Riveiro por medio de los Canónigos Castañeda Muñoz, José Ángel y Herlindo García, inició colectas para la restauración de la Catedral.

Los terremotos de 1917-1918, causaron daños a la fábrica catedralicia. 
Se derrumbaron la cúpula con el consiguiente destrozo del altar mayor, las estatuas y los adornos de las naves. 


El arquitecto Guido Albani se hizo cargo de los trabajos de restauración que duraron alrededor de catorce años. Fue incrustada en los muros de la iglesia una armazón de hierro que enlaza las tres naves. 

Quedó terminada la cúpula y, más tarde, bajo otra dirección, las torres y el tímpano.




En el año de 1934, el Arzobispo de Guatemala, Luis Durou y Sure, hizo a Guatemala el precioso regalo de un nuevo reloj para la Catedral. 


Este aparato fue traído a nuestro país por el relojero don Juan Hrdlitzchka, propietario de la Joyería El Sol, y resultó ser un instrumento de una exactitud asombrosa.


El nuevo reloj de la Catedral venía provisto de tres carátulas garantizadas a prueba de daños por elementos naturales, así fueran aire, lluvia o sol.

http://www.catedral.org.gt/nueva_catedral.html





La Catedral de Guatemala tiene 100 varas de longitud, 46 de latitud y 22 de altura en la nave mayor. 


A un costado cEn el flanco sur de la Catedral se encuentra el edificio de San José de los Infantes, creado por el arzobispo Cayetano Francos y Monroy. 

El colegio está ubicado entre la Catedral y la Capilla del Sagrario. 

Fue restaurado recientemente.
io Arzobispal, sede de la más alta jerarquía donde actualmente operan diversas oficinas de la iglesia

Los altares que están a ambos lados de la nave central,  aún conservan muchas de las imágenes de santos, reliquias de las iglesias de Antigua Guatemala cuando se trasladó la ciudad. Estos altares contrastan con lo austero de la construcción en general. 



Ya a mediados del siglo XX, se va viendo la necesidad de tener nuevas parroquias, especialmente a partir de las décadas de 1950 y 60, cuando no sólo la ciudad va creciendo en población y tamaño, sino que también se cuenta ya con religiosos que van retornando a Guatemala después de los regímenes liberales. 


Así pues, se erigen nuevas parroquias y algunas de ellas van abarcando el territorio de El Sagrario. A la vez, el frenético crecimiento de la ciudad a partir de la década de los 70 ha hecho que la gran urbe metropolitana requiera muchas parroquias más, que atiendan las diversas áreas de desarrollo.


El atrio de la Catedral es amplio, en él se colocaron en 1877 las estaciones de cuatro evangelistas sobre altos pedestales, esculpido en piedra. 


En el año de 1865 se colocaron en las torres varias campanas y en 1867se dio fin a los trabajos de la fachada. 

Por último, en 1871, fue colocada la campana mayor de San José, fundida por Julio Emilio Vassaux, cuyo peso es de cinco mil libras. 


Bajo la cúpula estaba ubicado el altar mayor, construido de mármol, y arruinado por los terremotos de 1917-1918, el cual era de orden corintio, con una mesa formada por el basamento de 4.33 varas por cada uno de sus lados. 

Estaba decorado con doce pilastrillas y capiteles distribuidas en los ángulos y centros; sobre las pilastrillas descansaban cuatro hermosas planchas de mármol horizontales, cuyo largo era 4.35 varas.


El frontal tenía tallas y dibujos y en el centro se encontraba una cruz, a cuyos lados aparecían dos genios sosteniendo una corona de estrellas; el frontal cubría los cuerpos de dos santos, colocados en un sepulcro de mármol negro, abierto bajo la mesa del altar. 

Sobre este cuerpo había un segundo, sobre el que estaba colocado el depósito. A los lados había cuatro pequeños sarcófagos sobre los cuales descansaban unas urnas de metal dorado. 

Este zócalo servía de base al templete o tabernáculo, formado de cuatro columnas, montadas en sus correspondientes pedestales y sosteniendo el entablamento de arquitrabe, friso y cornisas. 
Cerraban los arcos cuatro vidrios. 


De la cornisa arrancaba la cúpula, de talla escamada en marcos de metal dorado. Arriba había todavía una cruz. 

La altura de todo el monumento era de 7.6 varas y el costo total de la obra artística fue de 16,252 pesos plata.


El diseño fue hecho por los señores Miguel y Julían Rivera y el trabajo se hizo en París, en el renombrado taller del marmolista M. Bex, bajo la dirección de M. Flaurent, arquitecto inspector de los trabajos de la ciudad de París.


Detrás del altar mayor, sobre un segundo piso, se encuentra el órgano catedralicio con multitud de molduras doradas, en cuya parte alta ostenta estatuas de niños que sostienen instrumentos musicales. El órgano fue hecho por Francisco Mariano López y su hijo Mariano.

La catedral, "orgullo de la Iglesia de Guatemala", estrenó en septiembre de 1937 el órgano monumental Walker, elaborado en Alemania, que recién fue sometido a un paciente trabajo de restauración y afinación. 


La sala capitular se encuentra en la parte norte del coro; allí figuran varios cuadros al óleo con retratos de prelados ilustres. 



El cimborrio se eleva sobre ésta 12 varas y las naves disminuyen del centro hacia los lados en proporción de alto y ancho. 




Está dotada de siete grandes puertas y de ochenta ocho ventanas. La columnata de la nave central es de orden compuesto, la de las otras naves de orden dórico. 



A cada lado del crucero tiene una capilla de gran extensión, ambas dotadas de sacristía y coro, y en medio la silla episcopal, detrás de la que se encuentra la capilla mayor, que ocupa el centro del crucero, debajo del cimborrio. 


En la cabecera de la nave central se halla el coro, en cuyo centro figuró el colosal facistol (atril grande donde se ponen los libro para cantar). 




El interior de la iglesia está enriquecido con numerosas imágenes, lámparas, una de ellas de plata, sobre el altar mayor, cuyo costo fue de seis mil pesos oro; vasos, ornamentos, entre ellos seis blandones de oro, joyas que han sido obsequiadas a las imágenes, etc.


En él se hicieron incrustaciones de concha nácar, arabescos, las armas de la iglesia, el escudo español, flores y hojas, que lo hacían una hermosa obra de arte.












El Palacio Arzobispal es un edificio amplio, cuya entrada se orienta hacia la Plaza Mayor –actual Plaza de la Constitución-. 




La construcción es de severa línea neoclásica y cuenta con veintitrés ventanas, cuatro patios y aposentos especiales, entre los que se destacan la capilla –que contiene inapreciables obras de arte- la sala de recibo, la de recepciones, despacho arzobispal, biblioteca, etc. 





Tiene también cuatro fuentes y un angosto callejón que comunica con la Catedral.






Por su valor histórico y artístico, la Catedral Metropolitana fue declarada el 11 de noviembre de 1968 por acuerdo gubernamental "Monumento Nacional"









La Catedral tiene una magnífica construcción subterránea abovedada, construida aprovechando la topografía quebrada del terreno, que termina hasta el altar mayor de San José y de San Pedro. 



Las bóvedas has servido para enterramientos de dignatarios eclesiásticos y personajes distinguidos, entre los que se encuentran el presidente Rafael Carrera, el mariscal Serapio Cruz, el presidente José María Reyna Barrios, el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada, el asesinado obispo Juan Gerardi, etc.







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